27/10/2009
“Pa “atrás”,ni pa, coger impulso” por David Jaramillo
6toro6 nº 800 / 27 de Octubre de 2009
Esta típica frase colombiana define la templanza y determinación con la que el colombiano ha asumido esta temporada. Ni un pasó atrás. Cada vez que Luis Bolívar se ha vestido de luces, ha salido de la plaza con 1a satisfacción del deber cumplido y con un mayor prestigio ganado a pulso, el que se obtiene tras jugarse la vida para ejecutar un toreo más verdadero y profundo cada tarde.
Luis Bolívar no necesita –ni tampoco poco querría— retroceder para coger carrerilla. Él sale al ruedo a dar 1a cara y a avanzar con la autoridad que le da la seguridad de su valor y la solidez de su toreo. Y. cómo si le hiciera falta, llegó a la temporada Europea con sus deberes cumplidos en el invierno Americano.
Esta temporada, Luis, abrió su campaña en Valencia, la plaza que le vio doctorarse en medio de la tragedia. Llegó al coso de la calle de Játiva con la baza de haber arrasado en las principales ferias de su tierra, en las que cosechó veintiuna orejas en once festejos, incluyendo un indulto en Bogotá y, además, una puerta grande en Mérida (Venezuela), su única actuación en tierras llaneras. Sin embargo, el encierro de Peñajara le dejó claro, aquella tarde fallera del 13 de marzo, que en Europa no le sería fácil triunfar con esa regularidad con que lo hizo en América.
Bolívar, hecho en la aspereza de los encastes más duros, tuvo este año la posibilidad de torear un mayor número de reses pertenecientes a los hierros más apetecidos por las figuras, pero, precisamente, fue una corrida de Victorino Martín la que le permitió llamar la atención con una rotundidad aplastante en una faena de dos orejas en Castellón, antes de llegar a la primera de sus cuatro tardes contratadas para Madrid. El Domingo de Ramos, Las Ventas le esperó y le midió, recordándole, nuevamente, que su triunfo castellonense no le garantizaba nada. Pero en Sevilla tuvo su revancha con la ganadería de Peñajara, y cortó una importantísima oreja en una faena que reunió valor, conocimiento, gusto y capacidad, demostrando así al público maestrante el momento por el que atraviesa su toreo.
Después de salir en hombros de la plaza de toros de Puertollano, llegó a Madrid el día de la Comunidad, con la tranquilidad de conocer el campo de batalla y la confianza de que sus armas serían más que suficientes para doblegar cualquier amenaza. Aquella tarde el colombiano cortó una seria oreja a un toro de Carmen Segovia y volvió a sentir el respeto de la exigente afición Madrileña.
Con ese terreno ganado, pero sin poder parpadear para no perderlo, volvió al coso de la calle de Alcalá en pleno San Isidro. El 13 de mayo se enfrentó a un encastado toro de Las Ramblas que vendió cara su muerte y le asestó una cornada detrás de la rodilla derecha. Pero Luis, consciente de lo que se jugaba, no se arredró y le plantó cara con su pierna sangrante. Fue una faena maciza, abundante de emoción, de pundonor y de torería. De nuevo la plaza entera se puso de acuerdo y la oreja que firmaba su triunfo fue recogida por el mismo diestro camino de la enfermería. Pero Madrid, que padece esporádicos episodios amnésicos y que parece acostumbrarse a que los toreros hagan el paseíllo, o se mantengan en el ruedo, con las heridas aún sangrantes, volvió a verle cuarenta y ocho horas más tarde y apenas le agradeció su esfuerzo tímidamente, aunque, eso sí le volvió ¿juzgar con dureza en una corrida de Toros de Cortés que no le ayudó nada.
Todo lo vivido por Luis Bolívar en esas primeras ocho tardes de su temporada europea reflejan perfectamente el resto de su campaña. Triunfos contundentes, dificultades y percances que se entrelazan en treinta y tres tardes. De todas ellas, el torero siempre salió con la frente en alto y con el sosiego que da el saber que. A pesar de la dureza de la profesión, su carrera siempre va en crecimiento y que nadie que le haya visto podrá decir que Luis Bolívar ha defraudado.
Entre las tardes que seguramente han marcado la temporada del colombiano, además de las ya mencionadas, están sus triunfos en Ciudad Real, Mont-de-Marsan, Saint-Vincent-de- Tyrosse, Estella, Bayona, Pontevedra y Málaga. En esta última dejó una importantísima faena a un toro de El Pilar, cantada por toda la crítica y la afición que la presenció, aunque incompleta por la tremenda cornada que recibió el diestro y que le apartó de los ruedos más de un mes. Reapareciendo en Illescas con su ganadería "fetiche": Victorino Martín. Con ella demostró, nuevamente, no sólo el toreo que atesora este colombiano, sino que su madurez le permite una continuidad en su lucha y una permanente evolución, a pesar de los golpes recibidos.
Luis Bolívar se encuentra ahora en capilla para las ferias americanas. Esta vez, a su protagonismo en las plazas de su tierra, sumará una nutrida participación en el resto del continente. México, Venezuela, Ecuador y Perú serán testigos de la nueva savia del toreo colombiano.
Esto confirma que la decisión que tomó un día. la de buscar un apoderamiento que le garantizara un mayor número de actuaciones, fue acertada. El rodaje adquirido por el caleño le está permitiendo un mayor oficio, que, en unión de la honradez, las bases bien aprendidas. El valor, la ambición y las cualidades toreras que posee, hacen que el Bolívar que hoy apreciamos sea un torero en franco crecimiento y que, además y no menos importante, la gente comience a asociar un nombre nuevo a esa Colombia taurina que sólo hablaba de César Rincón