Luis Bolivar - Cronicas

CRÓNICAS

19/03/2009
19/03/2009
¡Vivan Victorino, El Fundi y Luis Bolívar!. BURLADERODOS.COM
Texto: Vicent Climent. Feria de la Magdalena / CASTELLÓN
¡Qué tarde de toros hemos vivido en Castellón! Los victorinos se han reencontrado con el éxito en tierras de La Plana, que tanto se les ha resistido en los últimos años, y dentro de la variedad de comportamiento, han saltado al ruedo tres de premio gordo.

A dos de ellos se les ha dado la vuelta: codicioso el tercero, que embestía arrollando con todo, noble y casi dulce en quinto, más propio de ser criado por cierto ganadero jerezano cuyo apellido ustedes imaginan. El segundo estuvo en el aire del tercero, pero le tocó a Ferrera, torero malo de solemnidad que ha salido por la puerta grande gracias a la alegría presidencial tras hacer un toreo falso y lleno de embustes, desaprovechando por completo las condiciones de su lote. “Las prisas, para los ladrones y los malos toreros”, que afirmaba el inolvidable Paco Rabal en Juncal.

En cambio a El Fundi, un torero de los pies a la cabeza, se le recriminó que abreviara con el imposible primero. El de Fuenlabrada cuajó una faena al cuarto que, lejos de ser vistosa, fue maciza y de valor verdadero, sin buscar la complicidad de la grada. Poco le importaron las coladas. En una de ellas fue prendido y buscado con saña por Sortijero. Restituido el orden, José Pedro aguantó en el ruedo y lo pasó sobre ambos pitones para acallar las voces de los  indocumentados que le habían pitado antes. El vídeo del trasteo debiera ser contenido obligado en todas las escuelas de tauromaquia para que los aspirantes supieran qué es un profesional. ¡Gloria a ti, Fundi!

Servidor, mientras Ferrera hacía ver que toreaba a la misma velocidad que Fernando Alonso gana carreras de Fórmula 1, se acordó de Diego Urdiales y de cierta tarde de la pasada temporada en San Sebastián con esta divisa. ¡Cómo hubieran cambiado las cosas con el riojano en la arena! Pero, lo que  hubo en realidad fue excesivo alivio al presentar las telas, mantazos a tutiplén, poco compromiso en los cites y teatralidad impostada al hacer callar la música para prender un par al quiebro al hilo de las tablas, de lo poco que se salvó de la ruina. Pinchó al quinto antes de perder los trastos al cobrar una entera y el usía se columpió al enseñar el segundo pañuelo blanco en el único borrón que hay que anotarle en su debe.

Luis Bolívar toreó a la verónica como mandan los cánones a un ejemplar de un encaste poco propicio para practicar las suertes fundamentales con el capote. Después, con la muleta, se puso en el sitio y compuso una sinfonía en la que hubo temple a grandes dosis, perfecta colocación y naturales excelsos, monumentales, eternos en su trazo. Estar a la altura de Herrumboso era difícil por lo que exigía, pero Luis lo consiguió. Lástima que la estocada quedase baja -puede que resbalara- porque midiéndolo con la misma vara que a Ferrera, le hubieran tenido que entregar el toro entero como recompensa.

El sexto se tragaba los pases pero era un hijo de su madre que desarrolló sentido a medida que avanzaba la lidia. El colombiano lo puso todo de su parte para redondear una tarde histórica, superó los problemas del astado pero mató al segundo viaje tras escuchar un recado. Poco importó. La salida en hombros estaba asegurada y, con ella, la gloria.